"Los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra".

James Russell Lowell (1819- 1891),

poeta y crítico estadounidense





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sábado, 20 de junio de 2020

Feliz travesía


No nos vemos las caras, pero los ojos reflejan la alegría que nos produce el paso de las horas de este día. El último del estado de alarma sanitaria.
Saldremos con grandeza de espíritu y nuevas armas a conquistar un mundo diferente, aunque  no ha cambiado ni ahora, ni desde que Colon descubrió el Nuevo.
A todos nos gustaría llegar a buen puerto, con más armonía, con sentido común y respeto al prójimo y al planeta. Sin la crispación que prodigan los pintores de famas, como los que tuvo el navegante, que se apropiaron de su  descubrimiento, de  su gloria y  su vida le fue en ello, porque él no  fue un colonizador al uso.   
Cometieron errores entonces, y los cometemos ahora. No cabe duda. Y precisamente desde ese punto, deberíamos empezar a prepararnos para no repetirlos.
Enmarcarlos para tenerlos presentes sería una buena opción. Recordemos que si la música  devuelve lo que le das, también la naturaleza lo hace. Lo ha dejado bien claro con el Covid19.
No se nos olvide qué: terminamos la tercera fase, que pasamos a una “nueva normalidad”, no a la “antigua”, que el virus está  ahí afuera, latente, la vacuna no ha llegado y conviviremos con nuestros semejantes un día más hacia un día menos para su descubrimiento.
¡Os deseo feliz travesía! 

















Fotos y video: mis archivos

viernes, 19 de junio de 2020

Iceberg


Se desliza lento, elegante, con un señorío impropio de un ser, que parece inerte.
Flota en el lago, a la deriva. Indiferente a cuanto sucede a su alrededor. Cobija vida pero no sentimientos. La comunicación es exigua, pero transmite tan alto como puede el peligro que corres si te acercas demasiado.  
Es así, imponente, hermoso, hierático. Su hábitat le protege y se enroca en el agua que alimenta su cuerpo.
Distancia, frialdad, ¿desamor? No es nuevo, es como un brote que se ignora cuál fue su semilla, y en qué momento germinó, pero fue creciendo y mientras era tierno y frágil  nadie   percibió la envergadura que llegaría a alcanzar.
La vida misma.










Fotos: mis archivos

jueves, 18 de junio de 2020

Demasiado follaje


Navegamos entre contradicciones,  sentimos que el barco zozobra sin poder evitarlo y no sabemos en qué dirección remar.

Ocurre por ejemplo, con la hiedra. Siempre verde, leñosa y trepadora. Hay quien opina  que es beneficiosa para su entorno; por el contrario, algunos consideran que es  parasitaria, que asciende lentamente por el árbol y mientras él cree que lo adorna, le está chupando la savia hasta que lo seca. ¡Ufana, reina desde el tronco hasta la copa!  
Mi abuelo decía: «Información cruzada, confusión segura, y añadía, en rio revuelto, ganancia de pescadores».
La  enredadera juega con las emociones. Sentimientos que a veces nos hacen felices y otras, desgraciados, y  en  el devenir  de la vida nos zarandean y nos dejan a merced de cuanto manipulador  se acerca.  
Pasiones  que no  hemos aprendido a  sujetar bajo  7 llaves para que no ejerzan  la fatídica atracción de estos nauseabundos parásitos incapaces de vivir de su propio esfuerzo.

Tras el confinamiento, llegó la decepción, porque lejos de “salir aprendidos” (como rezaba la cantinela cada día), parece que  la polilla se ha terminado de comer  el  sentido común de los unos y los otros nos dejamos arrastrar por el fandango que alimenta a la yedra y seca al más iluminado.

Nuestro mundo conocido está cambiando a cámara lenta y con tanto follaje no lo estamos notando.






Fotos:  Google

miércoles, 17 de junio de 2020

Última oportunidad


Hoy es un día muy especial, y al mirar al cielo para dar gracias, he visto y oído algo increíble.
Un ovni, disimulado en la figura de  una nube, emite un infrasonido que en cuestión de segundos se hace imperceptible. Han tomado imágenes del  parque.
«Está vacío, esperemos»—dicen los ocupantes.  
Pero los niños no llegan, no han recuperado su espacio todavía. Pierden el interés y se marchan con la esperanza de encontrarlos el próximo mes, para seleccionar a los más interesantes.
La abducción no será total. En lo que lleva un parpadeo, el campo energético recabara información a partir de sus juegos, para saber: qué lodos nos traerán los polvos que manejamos ahora, y cómo serán los próximos gobernantes para decidir si establecen sus colonias en este mundo, o buscan otra galaxia. 
De todas formas es la última vez que lo intentan, a este planeta  ya le han dado demasiadas oportunidades. 





Fotos: mis archivos

martes, 16 de junio de 2020

Algo nos queda


Hemos pasado el ecuador de junio. Un mes triste y desolado.  Llegó abatido y todavía no ha encontrado la alegría que nos suele regalar. El sol se asoma y  no quiere saber nada, las nubes llegan, pasan de largo, y ni siquiera aligeran su carga. Ante las circunstancias, los astros están más perplejos  que nosotros, que ya es decir.
Ellos no entienden nuestro idioma, ni cómo lo empleamos. Pues al cabo, se reduce a unas cuantas palabras clave que extractan lo que se piensa y a fuerza de repetirlas a gritos, con odio, con ira…, aquí o allá, las convertimos en verdades absolutas,  sin pensar  más allá:
         “negligencia”, “incapacidad”, “falta de decisión”, “malas artes”, “abuso de poder”…,  y si las adornamos con el lenguaje inclusivo..., acabáramos.   
No distinguen los colores, el arco iris cada día está más difuminado.
Nos queda y no es poco, la solidaridad de tanta gente que se esfuerza en socorrer a los necesitados, sin protagonismo, sin salir en la foto, y sin oír el inmenso ruido de la cúpula.
Nos encontramos inmersos  en  los usos y desusos de nuestra historia pasada y  reciente, cuando  deberíamos estar unidos, “Todos”, para afrontar al enemigo en común.  El Covid19
El tiempo y las circunstancias nos cambian por fuera, salimos con mascarilla y guantes y como podemos; las personas nos mudan  por dentro y poco apoco nos convertimos… ¿En qué? 











Fotos: mis archivos

lunes, 15 de junio de 2020

Pepinos de colores

Nunca se hubieran imaginado los Hermanos Grimm, cuando escribieron su obra, que pasado el tiempo se editaría  con ella, una recopilación de cuentos infantiles.
Ahora, alucinarían a colores, viendo que aquellos relatos que trataban de enseñar a los adultos, son  marcados como “sexistas”. Si levantaran la cabeza, nos dirían cuanto poco leemos. Y si tuvieran la oportunidad de volver a nacer, lo harían en otro planeta, porque éste, la verdad…, se les antojaría harto impresentable y poco atractivo a pesar de su intenso color azul.
Si nos parásemos a pensar lo que es un día en la vida de la tierra, veríamos que cada minuto cambia su fisionomía. El viento lleva el fértil polvo de un continente a otro, las mareas remodelan las costas,  el hielo se funde en la  superficie.  Está en continuo movimiento y lleno de tuertos visionarios.
La pregunta es, si no ha enviado al Covid19 para  abrirnos la mente y que los fantasmas se pierdan en la tontería.




Fotos: Google


domingo, 14 de junio de 2020

¿Xenofobia, o Eugenesia?


A poco que  nos asomemos, encontraremos que el paisaje evoluciona con el paso de los días. Pero me asombra que  el mundo,  aunque ralentizado, continúe girando  con  las mismas ideas que antes del 14 de marzo.  Han pasado tres meses y no sabemos qué ha pasado con ese tiempo, pero se ha ido,  ha dejado la pandemia con nosotros y no ha sido suficiente para hacernos conscientes de que tenemos que cambiar.
Creíamos que  tras el largo encierro  enfrentados a nuestro “yo”; a todos, pero sobre todo a los  responsables de la gobernanza, nos ayudaría a  reflexionar y emprender el cambio. Pero no,  las ínfulas son las mismas que las de épocas anteriores. 
Voces insidiosas nos anuncian que poco a poco desaparecerán los iconos que, a través del arte en todas sus formas,  nos han transmitido de dónde venimos, y cómo se vivía  para valorar cómo vivimos… No sé muy bien por qué, ni exactamente a quiénes  les estorban, pero los malinterpretan, cambian el mensaje y los utilizan para sus fines destructivos. ¿Un rancio ideario apoyado en el olvido y la incultura, se quiere implantar…?
Lavoisier nos habló de  una ley universal: “La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”.  
Esa máxima de la química, la podemos emplear también en otras ciencias, como  la filosofía, que por cierto sería bueno que la incorporasen en el sistema educativo desde la infancia.
Quiero confiar en que por más que se esfuercen en borrar la historia, no lo conseguirán.
Harry Mulisch lo tenía muy claro: «Un comienzo no desaparece nunca, ni siquiera con un final»






Fotos: mis archivos


sábado, 13 de junio de 2020

El destino está escrito


La tristeza tiene mil caminos para alcanzarnos y vestirnos de luto. Este año será recordado por muchas cosas, pero sobre todo por los que se fueron sin querer irse.  

La historia está llena de sucesos similares al que estamos viviendo, pero también de insólitos casos como el de Isolda de Irlanda cuya leyenda llegó a deslumbrar a Wagner hasta el punto de hacer una opera con ella, o la música que compuso Massenet para la “Comedia heroica” de Don Quijote, quien viviendo como un loco, se salió por la  puerta de la locura  para morir como cuerdo.

Nadie sabe cuándo le llegará la Parca, menos el que decide salir a su encuentro. Por amor, por dolor, por desesperación…, a propio intento… No estoy hablando de suicidio, sino de abandonarse, de sucumbir, de decir a la vida adiós  avanzando en el filo de lo imposible,  o porque se ha agotado el pozo de la ilusión. Uno decide irse y nadie le puede retener. Oscuros recovecos esgrime la mente humana para  abrirse a la  vida e influir en  la hora y modo de su muerte.

Nos queda la  certeza  de que el destino de cada uno está escrito, aun a pesar de su propio designio. Pero no lo entendemos, ni lo aceptamos, como  le ocurrió a  Sancho Panza cuando llorando respondió a su señor:

«… no se muera vuesa merced, porque la mayor locura que puede facer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más… mire no sea perezoso, sino levántese desa cama y vayámonos al campo…»








Fotos: mis archivos

viernes, 12 de junio de 2020

Regalo del cielo


Nadie tuvo miedo en el atrio de la Catedral Santa María, el Dia de la Rioja, cuando a dos metros de distancia, provistos con sus mejores armas y amparados por la magnífica fachada de piedra, interpretaron parte de su repertorio. Con cautela, y el  legítimo deseo de  oxigenar tantas horas de ensayos y sacrificios, y con el  entusiasmo de brindar el trabajo bien hecho. El primer acto social desde el confinamiento. Un regalo del cielo para  todos los espectadores.
Continuamos pendientes de la vida y de la muerte. Del contagio y de las medidas para prevenirlo, seguimos saliendo en procesión para guardar el distanciamiento. Todos ansiamos que desde  un puntito del cielo nos llegue la luz que nos diluya el dilema.
Envueltos en una brisa de esperanza, los deseos de los ciudadanos se hicieron realidad al ritmo de la batuta que dirigía a los abnegados músicos.
Es un paisaje diferente, que nos habla de la “nueva normalidad” y que vamos aceptando poco a poco, sin pensar que la realidad está superando, con creces, a la ficción.













Fotos: mis archivos

jueves, 11 de junio de 2020

Reales y silvestres


    Una atmosfera densa e irrespirable envuelve a los componentes del cenáculo. La tensión, que sube de tono por momentos, es preocupante. Pasan de las críticas a los reproches en oleadas tan encrespadas que arrastran los ánimos de todos los reunidos. Los reporteros achacan la situación a la resaca que padece cada componente.
  El comienzo del  día de la Rioja había pasado  de puntillas, no habían disfrutado de la algarabía de los niños jugando en los hinchables, el reparto de chucherías y chocolate… Las gaitas y danzantes  no pasaron por  el parque  para animar a los participantes de las  improvisadas carreras…
   Llegada la hora del calderete, se dieron por vencidos. Decidieron montar su propia fiesta para celebrar el acontecimiento. Estaba claro que con mascarilla, los humanos no tenían ganas de chanzas.
  El día después, continúan aleteando en el estanque, esperando el siguiente exabrupto, mientras las hormigas continúan, hacendosas, llenando el granero y,  los cerezos, que están en su sazón, ofrecen sus apetecibles frutos rojos.
   La vida sigue igual, después de todo, aunque de forma diferente para cada uno…


miércoles, 10 de junio de 2020

Los extraños de África.



El nacimiento del hijo de Alba y Can, nos llega como un fenómeno extraordinario. El primer león blanco, nacido en cautiverio, llega al mundo más vulnerable por su color y es rechazado por los suyos.
Desde el primer minuto, con los ojos abiertos echa a andar tan ufano dispuesto a comerse el mundo sin conocer su hándicap.
La madre, tanto tiempo en cautiverio, ha perdido la sabiduría ancestral. Lo ve extraño y lo rechaza, porque no recuerda que el blanco es un color mágico, y su cachorro, en realidad, es  “Un mensajero” enviado por el Creador para recordarle a su linaje que tienen que seguir luchando contra su propia vanidad.
Cuentos y leyendas que nos invitan a reflexionar sobre la fragilidad de nuestra propia existencia.
Os dejo el enlace de la noticia completa.










Fotos: Google

martes, 9 de junio de 2020

La danza de las notas…


Escuetos y calculados eventos han empezado a colorear la hoja del calendario.
Hoy, día de La Rioja, con un grado de movilidad que no da para tantos festejos como estábamos acostumbrados. ¿Nos damos cuenta de que aquella forma de vida se fue y “la nueva normalidad” ha llegado para quedarse?  
Este año, la celebramos con música para empezar y para terminar, y está bien pensado. Porque la música amansa y alegra el corazón. Es un lenguaje internacional que no distingue de  razas, ni tiene fronteras que lo dificulten.
Me pregunto que, si entre  tantas cosas  que tenemos para pedir, no podríamos hacer hincapié para incluirla como asignatura obligatoria, importante, necesaria para la educación de todos y en especial la de nuestros hijos. Hagamos un redoble de tambor para conseguirlo.
Si conociéramos mejor la danza de las notas en el pentagrama, no habría tantas lanzas y cuchillos bailando por el aire. Y, ¡todos podríamos respirar!







Foto: Google

lunes, 8 de junio de 2020

Sienes plateadas


Tuve que morir un par de veces para aprender a valorar la vida. No hablo de la muerte física, sino de la del espíritu al que matan  situaciones crueles y mueres a paso lento, aunque estés respirando.
Ya no soy aquel tallo tierno que nació entre el pedregal, ahora soy un robusto tronco que ha crecido con las marcas del tiempo y de la tierra, y distingo bien el delicado hilo que define el punto entre la soberbia y el amor propio. Preservo mi dignidad a ultranza, aunque pierda amigos en el camino, valiéndome de la única arma a mí alcance para defenderme  del  desprecio. ¡Marcar límites! ¡Poner distancia! 
Sin embargo, defiendo el dialogo, pero si te van a matar, no sirve de nada. Así que, ante la llegada de este invisible asesino, le doy el mismo trato: Me quedo en casa, salgo lo imprescindible, me lavo las manos, llevo mascarilla y prescindo de todo aquello que  me haría feliz pero que le facilitaría la caza de su presa  y no estoy por la labor de  morir definitivamente. ¡Para algo sirven las sienes plateadas! 
Tal vez el Covid19 sea mi último viaje, o no; pero en el trayecto, voy a disfrutar con mis seres queridos. 








Foto: mis archivos

domingo, 7 de junio de 2020

Rebelión en la granja



La Luna de “Fresa” ha llegado para no quedarse. La tercera desde que empezó la pandemia. Se oculta entre las nubes y  no todo el mundo la puede contemplar. Parece que se esconde, que oculta la cara  para no ver el mundo hecho jirones, por tanto despropósito junto.

Está acostumbrada, aunque dolida de nuestros vertidos de basura, a emplear doble de fuerza para mover la marea con el  mismo ímpetu, por lo densa que está de tantos  plásticos y desperdicios. Pero comprueba con tristeza que no hemos aprendido nada, que seguimos tirándonos  los trastos a la cabeza, entre otras lindezas, en lugar de trabajar unidos y apoyar a los científicos y sanitarios para superar la crisis. Se ha decepcionado de nuevo.

Ni se le ocurre volver la vista hacia otro lado, porque encuentra la misma escena y se avergüenza de descubrir  la degradación moral que sufre la humanidad, tan virulenta o más que el  Covid19.

¿Alguien cree que no se rebelarán los astros,  también?






Fotos: PP

sábado, 6 de junio de 2020

Entre col y col…


“He abrazado al sicomoro y el sicomoro me ha protegido; las puertas de la Duat me han sido abiertas”


Este fragmento de “El libro de los Muertos” me ha recordado una parte del viaje que hicimos a Egipto y que os cuento:

«Bajo un centenario sicomoro, a orillas del Nilo, tomamos el más exótico café de todo el viaje. Y debo decir que, todos los que probamos estaban deliciosos.
Camino del pueblo nubio, que se puede llegar con barco o en camello, una  familia  nubia vende su arte de hacer café con  receta y  utensilios ancestrales.  Todo un rito de elaboración con el  que consiguen un aroma y sabor placentero. Recostados sobre alfombras y cojines bajo la frondosa copa, que  resta 4º o 5º de la temperatura ambiente, escuchamos sus relatos con los  nos transmitieron  su cultura.
Viven los nubios su pobreza, como los egipcios, con tanta dignidad que ni siquiera se molestan en maquillarla para el turista. Son naturales sus movimientos y  sus gestos hospitalarios cuando te reciben con una amplia sonrisa. Saben potenciar  la atracción que ejerce  este país y sus gentes.
Tiene fama la belleza de las mujeres y  es verdad, pero ellos…, también, también… »
…Continuará…




Fotos: mis archivos.

viernes, 5 de junio de 2020

Lo aprendimos de niños…


      Antes te daba miedo la información cruzada. Siempre desinforma. Después, la versionada; pero cuando empiezan a  aumentar el número de versiones ya  entras en pánico.
        Así iba pensando mientras caminaba, y en medio del paseo me quedé estupefacta. La foto explica mejor que mis  palabras, el motivo.
      ¿Cómo es posible este comportamiento? ¿Después de tanta gente que se ha ido sin decir ni un adiós, sin oír un te quiero, salimos con estas maneras?
       ¿No ha servido para nada estos meses de confinamiento?
       ¿Esta es la normalidad que nos espera?
       Volver a pisar sobre las mismas huellas me parece, cuando menos, intolerable. 
       En los pequeños detalles se ven los grandes actos y, de este banco pasamos a la “fiestuqui de cumpleaños”, “de despedida”, “del botellón”.
       El goteo de protestas es constante. Todo el mundo sabe qué, o qué no tiene que hacer el gobierno y los ayuntamientos. Pero  ignora sus propias obligaciones y sigue a su  libre albedrio de desenfreno y guarrería.
       ¡Que aumenten las  ayudas para las familias, para las empresas, para el comercio, para la industria!,   que está muy bien esos deseos tan altruistas y solidarios. Pero también, que amplíen las brigadas de limpieza, y las de seguridad, porque somos incapaces de mantener limpia la calle, ni cumplir las normas establecidas por la alerta sanitaria. Partidas presupuestarias en las que deberíamos ahorrar con nuestro esfuerzo ciudadano, para ayudar a todos los mencionados que lo necesitan.
       Solo sabemos, chillar, criticar, exigir…, y no ponemos ni un granito de arena, ni el mas mínimo esfuerzo.
       Y, no estoy hablando de política, ni de  colores políticos,  sino del comportamiento cívico, que aprendimos de niños y  nuestra obligación es practicarlo y enseñarlo a nuestros jóvenes.
       No sé cómo acabará el Covid19. Nadie lo sabe. Pero visto lo visto, necesitaremos unos cuantos Covids para entrar en razón.




Foto: mis archivos