Qué demonios te pasa, que no paras de robarme vitalidad, de intoxicarme con cosas que ni existen, ni han existido. Yo preciso: claridad, LUZ. ¡¡Calla ya!!
Ciertamente, esperaba tu SOLIDARIDAD. Tu AYUDA y COMPROMISO son de inestimable ayuda: no me hace falta tanto veneno, tanta inmundicia, tanto desatino; requiero mi fuerza para pensar qué hacer, qué decir, qué sentir. Para mejorar, ¿no lo ves?
Debo admitir que eres egoísta. No quieres más que tu caos. Yo no necesito tanto desconcierto, sólo pido paz y ALEGRÍA. Si no eres capaz de pensar de otra forma: ¡enmudece y deja de molestar!

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