"Los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra".

James Russell Lowell (1819- 1891),

poeta y crítico estadounidense





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domingo, 30 de julio de 2023

Amor y desamor

Nunca antes, había visto animalitos semejantes: “Jerbos o ardillas del desierto”, le dijeron que eran. Fue amor a primera vista, aunque él no sabía  qué era eso, todavía. No lo pensó dos veces. Las compró con jaula y todo.

Y él  disfrutaba, mientras ellas vivián felices en su casita circular.  Los barrotes les permitía la entrada de luz y aire y ver el entorno al que no pertenecían, pero ellas tampoco lo sabían, habían nacido en cautividad. Una pareja de roedores marsupiales que hacían las delicias del niño encargado de cuidarlas, limpiarlas, alimentarlas y evitarles las corrientes de aire.

¡Cómo disfrutaban ellas! Con sus manitas sujetaban las pipas, y con una especial habilidad, las mordían todo alrededor hasta que las abrían por la mitad, para comerse el fruto. La zanahoria, la lechuga, todo les gustaba. Incansables recorrían la jaula con sus graciosas piruetas. La música las chiflaba y provocaba en ellas, un incansable zapateado de sus plantares.

El chiquillo se sintió héroe en lo que consideraba un rescate de la fría tienda, para trasladarlas a una  cálida casa llena de amor. Era feliz, sobre todo por las noches cuando las sacaba por el salón, donde ellas corrían, se escondían entre los muebles, y así fueron conociendo un hábitat distinto al de la jaula.

No tardaron en comprender que el mundo exterior tenía un gran atractivo y sobre todo una de ellas que se desencariñó de la otra. La ignoró por completo, como si no existiera. Solo buscaba el momento de correr por el salón.

La podre ardillita se puso mustia y no tardó en morir de dolor.  Cuando el macho comprendió su error, era demasiado tarde. La vida los había unido y su egoísmo, separado.

Aunque el niño no había visto un animalito muerto, comprendió la partida de su  preciada ardilla.  Comenzó a ver la vida desde otro prisma, pero sus preguntas quedaron sin respuesta. Por lo menos la que él quería escuchar.  

La parca se había cobrado la pieza inocente. 

 
                    


 

 

domingo, 18 de diciembre de 2022

El Árbol de los sueños

Tiempos convulsos, crueles y difíciles; más de lo que antes vivimos, nos toca vivir hoy.

En otro tiempo frondoso, ahora descarnado. Pero desde su raíz, la fuerza del amor conseguirá vestirlo con sus mejores galas.


                                                  

                                     Feliz Navidad, y próspero 2023 

jueves, 17 de noviembre de 2022

Compañera de viaje

Caminaba despacio mientras lloraba su duelo; en silencio; paso a paso por un sendero de espinos y cardos.              

¡De repente, se paró en seco! ¿Fue un rayo de sol, o una idea luminosa? No lo sabe, ni quiere averiguarlo, porque desde ese momento, cambia de nombre a la Pena que la acompaña: «¡Desde ahora, te llamarás: ¡Alegría! Y se la llevó de la mano...

Los espinos florecen y los cardos la saludan con sus nuevas flores lilas. La nieve que los cubrió no los mató, sino que, alimentó sus raíces. Les gusta Alegría y sus efectos,  y la han adoptado como compañera.

No se acabó el duelo, pero no hay más lágrimas. Pena se esfuma entre la niebla que se aleja, y Alegría camina  a su lado.

                            
                                                     



Fotos: mis archivos 


lunes, 7 de noviembre de 2022

Evolución

Poderoso e imbatible se cree el pobre muñeco de pies de barro, marioneta manejada con hilos invisibles, perecedero con un mínimo aguacero. 

Y predica su mantra, como tantos otros que salen por su boca, sin ningún valor porque no los practica: “Tú eres la persona que te crees ser algo que no eres”. ¡Se siente importante cuando suelta sentencias que ha dicho alguien en otro contexto!

Pero cuando me llueve encima, noto que me cala dentro y crezco como la hierba del prado, como las flores que la circundan. Y, en ese crecimiento se diluyen la pena y el dolor; se alejan cogidos de la mano porque en mi interior no encuentran el espacio que necesitan.

El tiempo se va en  silencio, pero no pasa en balde.






Fotos: mis archivos

 


domingo, 23 de octubre de 2022

Lo que Dios nos da de balde

Cuando se bajó de los tacones, para subirse al amor propio, no se vio más pequeña, sino más grandiosa. Con su propia estatura. Sin añadidos ni complementos. Tal como era.  Y le gustó la imagen que devolvía el espejo a pesar de que no era mágico.

Comenzó a no ver  desde abajo, desde su pequeñez, sino que miraba desde arriba y la panorámica era como la que ofrecen las nubes  deslumbradas por el sol que de repente desaparece…, una y otra vez.

Ya no tiene que hacer equilibrios por el sinuoso sendero. Su caminar es seguro y firme. No sabe a dónde le lleva, pero tampoco le inquieta. No teme ni a vientos huracanados ni a tempestades. Sabe que su barca  no zozobrará en aguas oscuras y turbulentas. Todo pasa frente al tiempo.

Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar…, pasar haciendo camino…, el camino y nada más… (Machado)



                                                   

   

sábado, 24 de septiembre de 2022

Encuentra tu vela

No. No es una vela para los ausentes. No la necesitan.

Es una vela para los presentes que dejaron secar su corazón y ya no aman como decían, o tal vez, nunca lo hicieron.

Es una llama para que ilumine los corazones decepcionados, y así, recuperen la esperanza, llene de luz el camino que transitan en busca de la fe perdida.

Una vela tan efímera como simbólica: porque el pabilo consume la cera, pero el aroma que genera impregna las almas desoladas y siempre lo llevarán consigo.

Encuentra tu vela, que no se extinga su llama.   








Fotos: mis archivos

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Cuanto más, menos

Punto final. Ya no se hacen más boatos a una reina tan longeva que defendía que: "el dolor es el precio que pagamos por el amor".

Máxima que se cumple en todos los ámbitos: en la realeza, en la nobleza, y sobre todo entre los plebeyos, quienes no tienen el consuelo del “pan”.

A mí, este pago, me parece una incongruencia. ¿No es el amor la llave que abre la puerta de la buena convivencia? ¿El arma con la que todo se puede conseguir y, si lo prodigas, recibirás más de lo que das? ¿Cómo es que tenemos que pagar un peaje tan elevado por él? ¿No nos dicen que el amor, con amor se paga?                                                                             

No obstante, la realidad es muy diferente y bastante cierto aquello de “cuanto más, menos”.








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Fotos: mis archivos y Google