"Los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra".

James Russell Lowell (1819- 1891),

poeta y crítico estadounidense





martes, 16 de junio de 2020

Algo nos queda


Hemos pasado el ecuador de junio. Un mes triste y desolado.  Llegó abatido y todavía no ha encontrado la alegría que nos suele regalar. El sol se asoma y  no quiere saber nada, las nubes llegan, pasan de largo, y ni siquiera aligeran su carga. Ante las circunstancias, los astros están más perplejos  que nosotros, que ya es decir.
Ellos no entienden nuestro idioma, ni cómo lo empleamos. Pues al cabo, se reduce a unas cuantas palabras clave que extractan lo que se piensa y a fuerza de repetirlas a gritos, con odio, con ira…, aquí o allá, las convertimos en verdades absolutas,  sin pensar  más allá:
         “negligencia”, “incapacidad”, “falta de decisión”, “malas artes”, “abuso de poder”…,  y si las adornamos con el lenguaje inclusivo..., acabáramos.   
No distinguen los colores, el arco iris cada día está más difuminado.
Nos queda y no es poco, la solidaridad de tanta gente que se esfuerza en socorrer a los necesitados, sin protagonismo, sin salir en la foto, y sin oír el inmenso ruido de la cúpula.
Nos encontramos inmersos  en  los usos y desusos de nuestra historia pasada y  reciente, cuando  deberíamos estar unidos, “Todos”, para afrontar al enemigo en común.  El Covid19
El tiempo y las circunstancias nos cambian por fuera, salimos con mascarilla y guantes y como podemos; las personas nos mudan  por dentro y poco apoco nos convertimos… ¿En qué? 











Fotos: mis archivos

lunes, 15 de junio de 2020

Mientras llega la calma


Un buen día, sin saber cómo, la burbuja dónde vivía saltó por los aires  y  aterrizó  en un mundo distópico, donde reinaba el caos y el desconcierto.

Solo con los ojos de un demente podía asimilar el riesgo que corría la humanidad si persistía en mantener tanto desenfreno.  Eran voces…  Su aprensión crecía… 

Sabía que la resiliencia mantendría  la danza de la vida bailando en su mente. No obstante, decidió reforzarla y  se montó una timba con los mejores  cómicos que  tenía a mano.  Cuando terminara con ellos, podría recurrir a Eloy y sus eloicidades. 

Entre tanto fluiría la calma.










https://cincopalabras.com/2020/06/14/escribe-tu-relato-del-mes-de-junio-iii-eloy-arenas-actor-dramaturgo-eloyarenas/#comment-6887

Pepinos de colores

Nunca se hubieran imaginado los Hermanos Grimm, cuando escribieron su obra, que pasado el tiempo se editaría  con ella, una recopilación de cuentos infantiles.
Ahora, alucinarían a colores, viendo que aquellos relatos que trataban de enseñar a los adultos, son  marcados como “sexistas”. Si levantaran la cabeza, nos dirían cuanto poco leemos. Y si tuvieran la oportunidad de volver a nacer, lo harían en otro planeta, porque éste, la verdad…, se les antojaría harto impresentable y poco atractivo a pesar de su intenso color azul.
Si nos parásemos a pensar lo que es un día en la vida de la tierra, veríamos que cada minuto cambia su fisionomía. El viento lleva el fértil polvo de un continente a otro, las mareas remodelan las costas,  el hielo se funde en la  superficie.  Está en continuo movimiento y lleno de tuertos visionarios.
La pregunta es, si no ha enviado al Covid19 para  abrirnos la mente y que los fantasmas se pierdan en la tontería.




Fotos: Google


domingo, 14 de junio de 2020

¿Xenofobia, o Eugenesia?


A poco que  nos asomemos, encontraremos que el paisaje evoluciona con el paso de los días. Pero me asombra que  el mundo,  aunque ralentizado, continúe girando  con  las mismas ideas que antes del 14 de marzo.  Han pasado tres meses y no sabemos qué ha pasado con ese tiempo, pero se ha ido,  ha dejado la pandemia con nosotros y no ha sido suficiente para hacernos conscientes de que tenemos que cambiar.
Creíamos que  tras el largo encierro  enfrentados a nuestro “yo”; a todos, pero sobre todo a los  responsables de la gobernanza, nos ayudaría a  reflexionar y emprender el cambio. Pero no,  las ínfulas son las mismas que las de épocas anteriores. 
Voces insidiosas nos anuncian que poco a poco desaparecerán los iconos que, a través del arte en todas sus formas,  nos han transmitido de dónde venimos, y cómo se vivía  para valorar cómo vivimos… No sé muy bien por qué, ni exactamente a quiénes  les estorban, pero los malinterpretan, cambian el mensaje y los utilizan para sus fines destructivos. ¿Un rancio ideario apoyado en el olvido y la incultura, se quiere implantar…?
Lavoisier nos habló de  una ley universal: “La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”.  
Esa máxima de la química, la podemos emplear también en otras ciencias, como  la filosofía, que por cierto sería bueno que la incorporasen en el sistema educativo desde la infancia.
Quiero confiar en que por más que se esfuercen en borrar la historia, no lo conseguirán.
Harry Mulisch lo tenía muy claro: «Un comienzo no desaparece nunca, ni siquiera con un final»






Fotos: mis archivos


sábado, 13 de junio de 2020

El destino está escrito


La tristeza tiene mil caminos para alcanzarnos y vestirnos de luto. Este año será recordado por muchas cosas, pero sobre todo por los que se fueron sin querer irse.  

La historia está llena de sucesos similares al que estamos viviendo, pero también de insólitos casos como el de Isolda de Irlanda cuya leyenda llegó a deslumbrar a Wagner hasta el punto de hacer una opera con ella, o la música que compuso Massenet para la “Comedia heroica” de Don Quijote, quien viviendo como un loco, se salió por la  puerta de la locura  para morir como cuerdo.

Nadie sabe cuándo le llegará la Parca, menos el que decide salir a su encuentro. Por amor, por dolor, por desesperación…, a propio intento… No estoy hablando de suicidio, sino de abandonarse, de sucumbir, de decir a la vida adiós  avanzando en el filo de lo imposible,  o porque se ha agotado el pozo de la ilusión. Uno decide irse y nadie le puede retener. Oscuros recovecos esgrime la mente humana para  abrirse a la  vida e influir en  la hora y modo de su muerte.

Nos queda la  certeza  de que el destino de cada uno está escrito, aun a pesar de su propio designio. Pero no lo entendemos, ni lo aceptamos, como  le ocurrió a  Sancho Panza cuando llorando respondió a su señor:

«… no se muera vuesa merced, porque la mayor locura que puede facer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más… mire no sea perezoso, sino levántese desa cama y vayámonos al campo…»








Fotos: mis archivos

viernes, 12 de junio de 2020

Regalo del cielo


Nadie tuvo miedo en el atrio de la Catedral Santa María, el Dia de la Rioja, cuando a dos metros de distancia, provistos con sus mejores armas y amparados por la magnífica fachada de piedra, interpretaron parte de su repertorio. Con cautela, y el  legítimo deseo de  oxigenar tantas horas de ensayos y sacrificios, y con el  entusiasmo de brindar el trabajo bien hecho. El primer acto social desde el confinamiento. Un regalo del cielo para  todos los espectadores.
Continuamos pendientes de la vida y de la muerte. Del contagio y de las medidas para prevenirlo, seguimos saliendo en procesión para guardar el distanciamiento. Todos ansiamos que desde  un puntito del cielo nos llegue la luz que nos diluya el dilema.
Envueltos en una brisa de esperanza, los deseos de los ciudadanos se hicieron realidad al ritmo de la batuta que dirigía a los abnegados músicos.
Es un paisaje diferente, que nos habla de la “nueva normalidad” y que vamos aceptando poco a poco, sin pensar que la realidad está superando, con creces, a la ficción.













Fotos: mis archivos

jueves, 11 de junio de 2020

Reales y silvestres


    Una atmosfera densa e irrespirable envuelve a los componentes del cenáculo. La tensión, que sube de tono por momentos, es preocupante. Pasan de las críticas a los reproches en oleadas tan encrespadas que arrastran los ánimos de todos los reunidos. Los reporteros achacan la situación a la resaca que padece cada componente.
  El comienzo del  día de la Rioja había pasado  de puntillas, no habían disfrutado de la algarabía de los niños jugando en los hinchables, el reparto de chucherías y chocolate… Las gaitas y danzantes  no pasaron por  el parque  para animar a los participantes de las  improvisadas carreras…
   Llegada la hora del calderete, se dieron por vencidos. Decidieron montar su propia fiesta para celebrar el acontecimiento. Estaba claro que con mascarilla, los humanos no tenían ganas de chanzas.
  El día después, continúan aleteando en el estanque, esperando el siguiente exabrupto, mientras las hormigas continúan, hacendosas, llenando el granero y,  los cerezos, que están en su sazón, ofrecen sus apetecibles frutos rojos.
   La vida sigue igual, después de todo, aunque de forma diferente para cada uno…