Se nos hacían largos, los
días de confinamiento. Enfocados en vislumbrar la luz del túnel, empezaron a
marcharse al ritmo que lo hacen siempre, pero sin que nosotros percibiéramos su
huida hacia adelante.
Un año con sus 365 jornadas que no queríamos ni saludar, por ver si se decidían a llegar con
otras buenas nuevas. No lo hicieron, y seguirán sin hacerlo durante mucho
tiempo más.
Fuegos de artificio
adornan nuestros miedos y celebran esos deseos que poco a poco interiorizamos y
no nos atrevemos a sacar a la luz, no sea que nos los quiten.
Esperamos, muchas veces
enojados, ese milagroso pinchacito, que apenas se siente pero que nos abrirá
las alas del corazón y comenzaremos a respirar con afán contenido, que no a
volar, porque para eso aún tiene que pasar muchos más días y otros
acontecimientos.
Al cabo, hemos puesto en
práctica muchas cosas olvidadas como la lectura y la música, y el arte en
general que, a través de internet, hemos tenido amplia oferta y que tendríamos que
tener en cuenta en lo sucesivo, porque han sido tan esenciales como los
sanitarios y tanta gente más que han estado y están al frente de todos los
servicios básicos para la subsistencia. Hemos
aprendido otras nuevas, y a mirar la vida de diferente forma: desde la ventana,
percibimos amigos y vecinos en los que no reparábamos antes…, a saludar y
brindar nuestros afectos en la distancia…, a utilizar nuestros ojos para
transmitir el cariño que dábamos con besos y abrazos, ahora reprimidos…etc.

Vivimos ralentizados y
eso nos da pie a reflexionar, cada uno a su manera y sobre sus necesidades,
pero la velocidad es para todos igual, a pesar del negro horizonte económico, o
de las tempestades formadas por los políticos que no tienen otra cosa mejor que hacer,
que conquistar más terreno. Luchas intestinas para ganar y no perder;
guerra de guerrillas con uniformes reversibles, como si el virus respetara a
los guerreros…
Diferentes vacunas en
marcha nos abren la puerta a otra época pintada de verde, que se acerca
despacio, pero también viene para quedarse. Y, esto, es todo cuanto nos
interesa.
Fotos: mis archivos y Google