¡El público en pie! Aplausos llenos de EMOCIÓN. La ópera, que con tanto temor había puesto en escena, llegó al corazón de los espectadores.
En su MEMORIA
quedaría grabada para siempre, la desdichada REALIDAD que envolvió a los
amantes. Una inevitable fatalidad producida por el deseo, el amor, y el sentido del honor.
El ANFITRIÓN
dejó sus sentimientos atrás y, con el corazón destrozado se fue a fundar ROMA.
Ella, desolada, le dijo adiós desde la pira donde ardería con sus recuerdos.

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